Ritual de transmutación y siembra: guía de 7 días para conectar con la magia de los elementos
Este ritual es un ejercicio de autoconocimiento y práctica mágica que dura una semana. Consiste en registrar las emociones que te atraviesan cada día y, posteriormente, utilizar la fuerza del fuego, la tierra, el aire y el agua para limpiar y renovar tu energía.
1. El Registro: una pausa consciente en tu día
La clave de este paso no es el horario, sino la honestidad. Ya sea al despertar o antes de dormir, el objetivo es detener el “piloto automático” para identificar qué emociones te habitaron realmente durante la jornada.
Vivimos en un mundo que constantemente nos envía estímulos y muchas veces no nos damos cuenta de lo que sentimos hasta que el cuerpo grita. El primer paso de este trabajo mágico es, simplemente, identificar lo que sentimos.
No importa si preferís hacerlo con la frescura de la mañana o en la calma de la noche. Lo importante es tomarse un tiempo cada día, sin falta, para conectar con las emociones que dijeron presente durante la jornada.
La consigna de la semana
Durante los próximos 7 días, tené una libreta cerca (vale también el block de notas del celular aunque te recomiendo que lo hagas con lapicera y papel y mantengas alejando el celular durante ese momento de reconocimiento) . En el momento que elijas para tu pausa, pregúntate: ¿Qué siento? o ¿Qué sentí hoy?
- Anota entre 3 y 5 emociones que reconozcas fácilmente.
- Identifica aquellas que te atravesaron durante el día.
- No las racionalices ni busques explicaciones lógicas. Solo anota las emociones que nazcan honestamente de vos.
2. El séptimo día: el ritual de tierra y fuego
El día 7 es el momento de la acción mágica. Clasificarás tus emociones registradas en dos grupos: para soltar (Fuego) y para sembrar (Tierra), conectando tu realidad con la energía de los elementos.
Una vez finalizada la semana de registro, es momento de trabajar con esa energía acumulada.
Necesitarás:
- Tus notas de la semana.
- Papelitos sueltos (preferiblemente ecológicos).
- Una maceta con tierra o un espacio en tu jardín.
- Un cuenco resistente al fuego o caldero.
Paso 1: clasificación consciente
Releé tus notas. Identificarás seguramente patrones recurrentes. Escribe cada emoción individualmente en un papelito separado y divídelas en dos pilas:
- Limitantes: las que pesan, duelen o estancan.
- Expansivas: las que te nutren, alegran y querés que crezcan.
Paso 2: Transmutación con Fuego (lo que se va)
Toma los papeles de las emociones limitantes. El fuego no solo destruye; transmuta. Cambia el estado de la materia y libera la energía estancada.
- Enciende los papeles en tu cuenco seguro.
- Mientras arden, visualiza cómo esa emoción abandona tu sistema energético.
- En el cuenco, si tenés, podés agregar un poco de Romero.
Paso 3: Siembra con Tierra (lo que se queda y crece)
Toma los papeles de las emociones que deseas fortalecer. La tierra es el elemento de la materialización.
- Entierra estos papeles en tu maceta o jardín.
- Compromiso: a partir de hoy, cuida esa tierra. Regala y dale luz como si fuese una planta real. Estás cultivando tu propio bienestar.
3. Extra: La Carta de Liberación (Aire)
Para bloqueos profundos, escribe una carta dirigida a la emoción específica que ya no deseas. Leéla en voz alta invoca al elemento Aire para llevarse la vibración mediante la palabra hablada.
Si durante la semana detectaste una emoción muy persistente (miedo, culpa, rencor), hacé lo siguiente:
- Escribile una carta: decile a esas emociones por qué ya no tiene lugar en tu día a día. Expresa qué te generan y despedilas.
- Invoca al Viento: lee la carta en voz alta, preferiblemente al aire libre. Deja que el viento se lleve las palabras.
- Quémala: para finalizar, quema la carta para que el fuego erradique esa energía.
4. Bonus: sellado energético con Agua
Tras el trabajo con fuego, el agua actúa como un equilibrante final. Un baño con sal gruesa ayuda a descargar el exceso de carga energética y emocional del cuerpo físico, sellando el ritual.
El fuego mueve mucha energía y la tierra ancla, pero el agua es la encargada de lavar los residuos sutiles.
El Baño de descarga
- Preparación: lleva a la ducha un jarro con agua tibia y un puñado de sal gruesa.
- Visualización: bañate normalmente pero mientrás lo hacés visualizá que el agua barre cualquier “ceniza” emocional restante.
- El Sellado: al finalizar, tirate el agua con sal desde el cuello hacia abajo.
- Intención: decreta internamente: “Que el agua se lleve lo que ya solté y limpie mi energía”.
Conclusión: agradecimiento a los Elementos
Para cerrar la actividad mágica y volver a tu cotidianidad renovada, tómate un minuto de silencio y agradece a los guardianes elementales que te asistieron:
“Gracias Fuego por la transmutación. Gracias Tierra por el sostén y la nutrición. Gracias Aire por llevarse mis viejas emociones. Gracias Agua por la limpieza y la fluidez.”
Los elementos son el mejor aliado a la hora de querer llevar magia a tu día a día.
Esta actitividad es una invitación a silenciar un poco la verborragia del mundo en el que vivimos y subirle el volumen a las emociones que te habitan. Para sanar, transmutar y/o alimentar lo que nos atraviesa es indispensable permitirnos sentir.
Espero que esta guia te inspire a conectar con tu magia interior.